Compartimos con vosotros nuestra conversación con Argia, donante de óvulos de IVF Donostia. A sus 30 años, y con las ideas muy claras, Argia nos habla con sinceridad de su experiencia como donante; experiencia que ha repetido y que le hace sentirse feliz.

Gracias Argia por compartirlo.

¿Por qué decidiste ser donante?

En mi caso, conocí la donación de óvulos a través de una chica en Erasmus. Me llamó la atención todo lo que me contó, el proceso…, pero en ese momento no me lo planteé en serio, probablemente porque no me atrevía a hacerlo, supongo que por miedo a lo desconocido.

Ya sabiendo de qué se trataba y de su existencia, he vivido muy de cerca la historia de una amiga durante su tratamiento de reproducción asistida, es decir, en el lado opuesto. Vivirlo tan cerca me ha hecho ser consciente del sufrimiento de las personas que están deseando formar una familia y no pueden. La verdad, nunca me había puesto en ese lugar y sentir que yo podía ayudar a alguien en su misma situación me convenció a dar el paso. Pienso que era lo mínimo que podía hacer.

¿Cuál es la primera pregunta que te hacen cuando dices que has donado óvulos?

Pero, ¿por qué donas óvulos? Mi respuesta siempre es, ¿y por qué no lo voy a hacer? Si yo no quiero ser madre ahora y alguien puede utilizarlos, ¡que los aproveche!

Ahora estoy centrada en mi carrera profesional, me voy a estudiar fuera. No tengo inquietud de ser madre, pero que yo no quiera o no lo desee no implica que para mucha gente sea un sueño. Si como mujer puedo ayudarles, no veo ningún inconveniente. Pienso que para las parejas que lo necesitan ya es bastante dura la decisión de tener que recurrir a la ovodonación… por qué negárselo. Simplemente consiste en ayudarnos entre unos y otros.

Como donante, tu único objetivo se convierte en que todo salga bien y en que la mujer receptora consiga el embarazo. 

¿Crees que cada vez sois más las mujeres que optáis por hacerlo?

Sí lo creo. De alguna manera se está intentado hablar sobre el tema, eliminar los tabúes… Es nuestro cuerpo, son nuestros óvulos, y somos mayores para decidir lo que queremos hacer con ellos.

Además, desgraciadamente cada vez hay más personas que necesitan recurrir a la donación de óvulos. Como mujeres, también es importante concienciar a la gente de que es algo normal, de que lo vamos a tener que hacer y seguir haciendo…, que es nuestra forma de ayudarnos entre nosotras.

Hablemos de la compensación económica...

Creo que es un punto a favor cuando estás pensando en ser donante de óvulos, quizás si no fuera por eso muchas mujeres no se lo plantearían. Sin embargo, pienso que mi percepción hacia eso ha cambiado por completo.

Tal y como he comentado, tuve la oportunidad de conocer de primera mano a una mujer que los necesitaba, y fui consciente de que la lucha de muchas parejas podía estar en mis manos. Esto supuso un cambio radical y ha hecho que mi motivación por poder ayudar haya aumentado. Como donante, tu único objetivo se convierte en que todo salga bien y en que la mujer receptora consiga el embarazo. La compensación, de alguna manera, pasa a un segundo plano.

Creo que estamos dando el mejor regalo que se puede dar a una pareja.

¿En tu caso, lo han conseguido?

Con mi primera donación se consiguió y, respecto a la segunda, no tengo información todavía. Como donante me interesa mucho saber si he podido ayudar, un “sí, lo han conseguido” como respuesta es muy gratificante.

El equipo de IVF Donostia me mostró una vez una carta que una pareja había escrito a su donante, unas palabras de agradecimiento preciosas. La verdad es que, como donante, no necesito que lo hagan, acepto y hago la donación con todo el cariño del mundo, pero admito que me hizo mucha ilusión pensar que hay familias que se acuerdan de nosotras… Leerlo fue muy emotivo. Creo que estamos dando el mejor regalo que se puede dar a una pareja.

¿Cómo fue tu primera vez?

La primera vez la viví con mucho miedo y nerviosísima. ¡Entré en quirófano temblando y, según me han contado, salí igual! Soy de esas mujeres que sudan en la cola antes de hacerme analíticas… Para el primer pinchazo, incluso pedí a mi madre que me ayudara, porque pensaba que no iba a ser capaz… En cuanto me pinchó y vi lo que era le dije “no te preocupes, ya lo hago yo”. Es una aguja chiquitita y, sinceramente, se siente menos que un pellizco.

La segunda vez estuve mucho más tranquila. Reconozco que durante todo el proceso, la atención que he recibido ha sido muy buena. Cuando he tenido cualquier duda me han atendido y me han ayudado a resolver lo que planteaba, daba igual la hora. Me he sentido tratada con muchísimo cariño.

Hablando de tu madre, ¿cómo contaste a tu familia que querías ser donante de óvulos?

Si te soy sincera la primera persona a la que le conté todo esto fue a mi abuela, que entonces tenía 94 años. Se quedó callada y me dijo que eso era como ¡donar a mis hijos! Le expliqué que yo ayudaba a crear vida, ayudaba a parejas a formar una familia y que me parecía que eso era muy importante, y lo entendió.

Mi familia me apoyó, pero con dudas… Estaban en ese punto en el que piensas… “Me parece genial que haya donantes de óvulos, pero ¿por qué no los dona otra mujer?”. Tras ver que nada perjudicaba a mi salud y que estaba en perfectas condiciones, cambiaron absolutamente de opinión. El miedo que tenía mi familia, sin duda, es síntoma del desconocimiento acompañado de muchos mitos y rumores. Totalmente normal.

¿Cuáles son los principales mitos que has escuchado sobre la donación de óvulos?

Lo más típico es que perjudica a tu salud, que puede afectar en tu futura maternidad o que la menopausia te llega antes si has donado… Invito a la gente a acudir a un centro de reproducción asistida y que se informen, que la información de primera mano y de profesionales es la única válida.

Mi consulta informativa con Yosu Franco me sirvió de mucho. Me transmitió mucha seguridad y confianza, y fue muy transparente en sus explicaciones. Mis dudas estaban relacionadas, sobre todo, con los aspectos relativos al proceso… Escucharle me convenció.

Otro de los aspectos interesantes es que te hacen un reconocimiento completísimo. Además del estudio en el que te miran absolutamente todo, pasas un test psicológico de más de 300 preguntas. Es un punto a favor para las mujeres que donamos y pienso que también es una tranquilidad para las personas que recurren a óvulos de donante.

La satisfacción con la que sales de cada punción es inmensa.

¿Qué dirías a una mujer jóven que haya podido leer esta entrevista?

Que se anime, que pierda el miedo, que se informe… Que acudan a un centro, que les van a explicar todo y sin ninguna mentira, de forma clara. La satisfacción con la que sales de cada punción es inmensa, es… yo he salido llorando.

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